7 consejos para una comida de negocios perfecta

consejos para una comida de negocios perfecta

Como herramienta de relación en los negocios, la comida de trabajo es la gran estrella. Permite extender la reunión en otro ambiente más relajado y nos da la oportunidad de agasajar a nuestros invitados y conocerlos mejor, lo que resulta muy útil para fortalecer nuestras relaciones de trabajo. Estos siete consejos para una comida de negocios, harán que tu próxima cita de trabajo sea perfecta.

 

  1. La puntualidad es obligada

Como anfitriones debemos llegar puntuales a la cita, preferiblemente unos 10 minutos antes de la hora acordada. Es una falta de respeto llegar tarde y hacer esperar a nuestros invitados. Demuestra falta de interés por nuestra parte.

  1. La correcta elección del restaurante

El restaurante debe ser elegido con mucho cuidado, cercano al lugar de trabajo, con facilidad de aparcamiento y es preferible que disponga de salas reservadas para tener más privacidad.

No es aconsejable ni el restaurante más lujoso de la ciudad, ni un bar de menú diario. Aquí la clave reside en el punto intermedio, un restaurante agradable, con buena comida que no sea excesivamente caro, pues nuestros invitados podrían sentirse incómodos.

  1. El material de oficina se queda en los despachos

A pesar de ser una extensión de una reunión de trabajo, no debemos olvidar que estamos sentados en la mesa, no es adecuado inundar la mesa de papeles, ordenadores portátiles, tabletas, etc.

  1. Comer y beber en la justa medida

El anfitrión debe seleccionar el menú, siendo lo más adecuado optar por un entrante sencillo o ensalada y después una carne o un pescado. Deben evitarse los platos a compartir o de difícil manipulación, como mariscos o espaguetis. La elección del vino es algo que podemos dejar a nuestro invitado, sobre todo si nuestros conocimientos enológicos son escasos.

Debemos tener cuidado con el alcohol, puesto que tiende a relajarnos, es más fácil que digamos algo inapropiado o información que preferimos reservar.

  1. No todo es trabajo

Es adecuado dejar los temas de negocios para la hora de los postres, utilizando el tiempo de la comida para temas más relajados. Es la llamada técnica japonesa, en la que no vamos directamente al grano, sino que primero creamos una atmósfera de confianza. Esta técnica es muy adecuada en Europa y Asia, no tanto en Estados Unidos, donde prefieren no perder el tiempo con rodeos y, tras los saludos formales,  ir directos a los negocios, sin perder un minuto.

Siempre debemos evitar temas que pueden ser controvertidos, tales como política, religión y sexo.

  1. ¿Quién paga la cuenta?

La cuenta la debe pagar el anfitrión, preferiblemente de una forma discreta. Incluso, es recomendable hablarlo previamente con el restaurante, para que nos envíe la factura tras la comida, sin tener que llevar la cuenta a le mesa y empezar una posible disputa por quién paga la cuenta. Una buena estrategia es salir de forma discreta “al aseo” y aprovechar para pagar la factura de la comida.

  1. Conocer a los invitados previamente

Si nuestros invitados son de otro país, con otra cultura y costumbres se deben tener en cuenta. Para ello, primero es necesario conocer la cultura de la persona invitada y adaptar el menú a sus costumbres. Si invitamos a una persona árabe, no serviremos ni cerdo ni alcohol. Muy diferente ocurre con la cultura rusa, muy aficionada a cerrar negocios bebiendo el típico vodka, quienes consideran descortés que se rechace una invitación a beber este licor.

 

 

Marta G. Moreno

Publicista y Relaciones Públicas

@martita2290

by Marta García Moreno

Publicista y Relaciones Públicas

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